ECONOMISTA DOMINICANO

Inicio » Posts tagged 'economía'

Tag Archives: economía

Anuncios

El Banco Central de la República Dominicana

Este documental resume en pocos minutos lo que es el Banco Central de la República Dominicana, sus funciones, su infraestructura y su propósito.

Anuncios

Política monetaria del Banco Central

En unos cortos minutos se explica el por qué el Banco Central adopta políticas monetarias y la manera en que lo hace.

Primer Foro de Inversión de República Dominicana 2014

ECONOMISTA DOMINICANO se complace en compartir con ustedes el Primer Foro de Inversión de República Dominicana 2014, celebrado en septiembre 2014, en el Hotel JW Marriott de Santo Domingo, República Dominicana. Este foro se ha destacado por ser el más grande celebrado en Centroamérica y el Caribe, evidenciando la importancia que tiene la economía dominicana en esta región.

Algunos datos a considerar sobre el foro:

  • 5 sectores de inversión
  • 50 países representados
  • 500 inversionistas reunidos
  • 5,000 empresas invitadas
  • República Dominicana es el principal destino de inversión del Caribe.

Les presentamos dos videos. El primer video es un corto resumen de algunas cifras importantes que dan a conocer la condición actual de la República Dominicana para con el potencial económico y las oportunidades de negocios que ofrece. El segundo video es el foro en su completa exposición.

Ventajas de las agricultura y agroindustria dominicanas

Carlos Despradel, primer dominicano en recibir el título de Economía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha tenido una influencia importante en el desarrollo económico del país, especialmente en la década de los 60 y 70 del siglo XX. En esta entrevista de menos de 5 minutos expresa su apreciación respecto a las ventajas que tiene la economía dominicana en el sector agrícola y agroindustrial para el consumo doméstico y las exportaciones.

Desempeño de la economía dominicana 2013

La economía dominicana tuvo un desempeño ejemplar durante el 2013 si se compara con la tendencia latinoamericana. Nuestro crecimiento nos pone en buena posición respecto a las economías latinoamericanas, las exportaciones totales sufrieron un alza, las reservas nacionales también aumentaron, reducción del déficit de la cuenta corriente entre otros destaques de importancia. Sin embargo, a pesar de las luces, la economía también muestra varias sombras a tomarse en cuenta y que esperamos las autoridades monetarias tomen las decisiones acertadas para cumplir con la meta nacional, que debe ser el desarrollo del país lo más pronto posible para poder brindarles a la población en general un nivel de vida digno.

Producto Interno Bruto

El tamaño de la economía dominicana sufrió un aumento de 0.2 puntos porcentuales respecto al 2012, situándonos en 4.1% para 2013. Este crecimiento promedio para 2013 no refleja los cambios bruscos que se experimentaron durante el transcurso del año, considerando que en los primer y segundo trimestres la economía creció a ritmos lentos (0.3% y 2.8%, respectivamente) mientras en los dos últimos trimestres se aceleró bastante (5.5% en el tercer trimestre y 7.2% en el cuarto trimestre). Con ello obtuvimos la novena posición respecto a las demás economías latinoamericanas y por encima del 2.6% que promedió a América Latina y el Caribe. Esto nos indica que la economía dominicana mantiene cierto dinamismo parecido al de Colombia (4.0%), Haití (4.0%), Chile (4.2%), Uruguay (4.5%), Argentina (4.5%) y Nicaragua (4.6%). No obstante el crecimiento satisfactorio que obtuvimos y que se les puede achacar al panorama internacional, hubieron economías latinoamericanas que tuvieron desempeños extraordinarios como fue Paraguay (13.0%), Panamá (7.5%), Bolivia (6.4%) y Perú (5.2%).

El crecimiento económico se basó en los siguientes comportamientos por sector:

  • Explotación de minas y canteras 151.0%
  • Construcción 7.3%
  • Agropecuario 4.4%
  • Servicios 3.0%
  • Manufactura zonas francas 2.5%
  • Manufactura local 0.5%

Considerando la importancia que tiene el sector servicios por ser la mayor parte del PIB, se puede desglosar de la siguiente manera:

  • Servicios de intermediación financiera medidos indirectamente 13.2%
  • Intermediación financiera, seguros y actividades conexas 10.5%
  • Hoteles, bares y restaurantes 6.3%
  • Salud 5.0%
  • Comunicaciones 4.5%
  • Otras actividades de servicios 4.2%
  • Enseñanza 3.4%
  • Alquiler de viviendas 3.0%
  • Administración pública y defensa 2.0%
  • Transporte y almacenamiento 1.8%
  • Energía y agua 0.8%
  • Comercio -2.0%

Inflación

El 2013 terminó con una inflación acumulada de 3.88%, situando a la República Dominicana como la octava economía con menos inflación en Hispanoamérica. Nuestro desempeño inflacionario fue similar al de Costa Rica (3.7%), Paraguay (3.7%), México (4.0%) y Panamá (4.0%); superior al de Ecuador (2.7%), Colombia (1.9%) y El Salvador (0.8%); y muy inferior al de Venezuela (56.1%), Argentina (10.9%), Uruguay (8.5%) Bolivia (6.5%) y Brasil (5.9%).

Tipo de cambio

Todas las monedas latinoamericanas sufrieron devaluaciones respecto al dólar estadounidense con excepción de Costa Rica y Guatemala que experimentaron una apreciación de sus monedas en 1.3% y 0.8% respectivamente. La República Dominicana tuvo una devaluación en torno a -5.6%, situándonos entre los cuatros países que menos sufrieron devaluaciones, los otros tres son Nicaragua (-4.8%), Honduras (-3.1%) y México (-0.9%). Los países con las peores depreciaciones de sus monedas fueron Venezuela (-31.7%), Argentina (-24.6%) y Brasil (-12.8%).

Balanza de pagos

La cuenta corriente se redujo en -36.3% al ir de un -4,011.8 millones de dólares en 2012 a -2,554.5 millones en el 2013. Esto se explica por el aumento experimentado en la balanza de servicios en 3,881.7 millones de dólares mas el aumento de las transferencias corrientes netas en 3,564.0 millones de dólares (93.5% de los cuales son remesas familiares) menos la balanza de renta en -2,778.3 millones de dólares y la balanza comercial en -7,221.9 millones de dólares. Como porcentaje del PIB, el déficit de la cuenta corriente ha seguido su tendencia descendiente desde el 7.9% que representó en 2011 al 6.8% en el 2012 y 4.2% en el 2013.

Respecto a la balanza comercial, es oportuno aclarar que esta se ha ido reduciendo con el pasar de los años y que la mayor reducción fue precisamente en 2013 con un -16.7%. Tuvimos importaciones por -16,873 millones de dólares (82% importaciones nacionales y el resto importaciones de insumos para las zonas francas, además que las importaciones no petroleras representan el 56%) y exportaciones de 9,651.1 millones de dólares (47% exportaciones nacionales y el resto exportaciones de zonas francas). Las exportaciones totales tuvieron un crecimiento de 6.4% equivalente a un crecimiento de 11.9% entre las exportaciones nacionales y 1.8% entre las exportaciones de zonas francas. De todas las exportaciones, las de mayor crecimiento han sido el oro no monetario (581.6%) y plata (135.2%) mientras el café y sus manufacturas, ferroníquel, tabaco y sus manufacturas, y azúcar y otros derivados sufrieron caídas de -56.5%, -41.2%, -37.1% y -30.8% respectivamente.

Las exportaciones totales de bienes se desglosan de la siguiente manera (en millones de dólares):

  • Bienes para transformación 5,029.0
  • Productos menores 2,331.7
  • Oro no monetario 1,190.8
  • Combustible para aeronaves 525.6
  • Cacao y sus manufacturas 168.9
  • Ferroniquel 157.3
  • Azúcar y otros derivados 138.8
  • Plata 60.2
  • Alimentos para aeronaves 26.5
  • Café y sus manufacturas 15.0
  • Tabaco y sus manufacturas 7.3

Inversión Extranjera Directa

Uno de los renglones económicos en los que la economía dominicana se desarrollo pobremente ha sido en la inversión extranjera directa. Después de haber sostenido crecimientos importantes en la inversión extranjera directa durante el 2011 y 2012, en el 2013 se produce una reducción sustancial de -36.7% al situarse en 1,990.5 millones de dólares, similar a la cantidad registrada en el 2010. Los cuatro sectores donde se concentró el 70% de la inversión extranjera directa son energía (US$449.6 millones), comercial (US$403.7 millones), bienes raíces (US$273.6 millones) y turismo (US$256.5 millones). Los sectores que sufrieron los mayores aumentos en inversión extranjera directa son comunicaciones (985.8%), otros incluyendo los préstamos netos provenientes de inversionistas directos (109.8%), turismo (58.3%) y energía (47.7%) mientras los de peor desempeño son minería (-92.1%) y comercial (-67.9%).

Empleos 

Otro renglón donde la economía dominicana se ha desempeñado por debajo de su potencial es en lo referente a los empleos. Si bien las tasas de desempleo ampliado y desempleo abierto se mantuvieron estables (15.0% y 7.0% respectivamente) durante el 2013, el país tiene que hacer un mejor esfuerzo para reducirlas.

El desempleo ampliado (15.0%), el cual se usa como la cifra oficial del desempleo en República Dominicana, no está a los niveles registrados en el 2005 (17.5%), se encuentra peor que en el 2008 (14.2%), 2009 (14.9%), 2010 (14.1%) y 2011 (14.6%).

En el desempleo abierto, el cual no es usado como cifra oficial del desempleo dominicano a pesar que es un mejor indicador de la competencia que enfrentan las personas desempleadas que están activamente buscando un empleo, se ha notado un deterioro notorio. Desde el 2005 hasta el 2008 se redujo desde 6.6% a 4.7%, sin embargo en el 2009 sube abruptamente a 5.7%, luego baja en el 2010 (5.0%) y desde entonces ha experimentado un alza continua hasta llegar a la cifra actual (7.0%), la cual supera a las tasas de desempleo abierto desde el 2005 hasta la fecha.

A pesar de lo ya mencionado, el país tuvo un aumento total de ocupados netos de 69,801; producto del balance entre la creación de 96,261 empleos netos en el sector formal y la disminución de -26,460 empleos netos en el sector informal.

Conclusión 

En síntesis, la economía dominicana ha demostrado un dinamismo económico impresionante tomando en cuenta el panorama internacional y los cambios en la política monetaria a lo interno. Sin embargo, nuestro dinamismo no es el que teníamos hace unos años y existen otras economías latinoamericanas que han demostrado que es posible tener un dinamismo mayor a pesar del panorama internacional. Por ello es de nuestra creencia que la economía dominicana está creciendo por debajo de su potencial aunque nos situamos mejor que el resto de América Latina y el Caribe. Tenemos un desempeño envidiable en lo que tiene que ver con la inflación, el tipo de cambio respecto al dólar estadounidense y la balanza de pagos. A pesar de ello, nos debe preocupar el declive experimentado por el sector comercio y el crecimiento paupérrimo que ha demostrado la manufactura local. El desempeño con la inversión extranjera directa deja mucho que desear y el comportamiento del empleo sigue una conducta no satisfactoria. El 2013 ha sido un año agridulce para la economía dominicana.

Imagen

Imagen

Imagen

Fuente: Banco Central de la República Dominicana

Resumen del desarrollo económico dominicano 2013

En ECONOMISTA DOMINICANO nos complacemos compartir con ustedes este resumen del 2013 en temas puntuales de la economía y el desarrollo dominicano, e ideas que pueden implementarse para el mejoramiento económico y del bienestar en República Dominicana.

Este material es cortesía del programa Diario del 4 y de CERTV. Todas las ideas presentadas en este video no necesariamente representan las posturas de ECONOMISTA DOMINICANO.

Los españoles isleños (canarios) y la economía colonial dominicana

Los españoles han sido una de las fuentes claves en la formación de la República Dominicana. Fuimos parte de España durante tres periodos específicos que los historiadores denominan como Primera Colonia (1492 – 1801), Segunda Colonia (1809-1821) y Tecera Colonia (1861 – 1865). Es por ello que el grueso de nuestras tradiciones y expresiones culturales tienen sus orígenes en España, pues la Madre Patria nos transplantó todo lo que tenía, incluyendo a su gente. A diferencia del patrón migratorio español en otras zonas de América, en el caso de la República Dominicana el mayor aporte no se originó en la península ibérica, sino en las Islas Canarias.

Estos españoles, históricamente referidos como isleños o españoles isleños para diferenciarlos de los españoles peninsulares, no vinieron en busca de oro ni tampoco para conquistar nuevos terrenos ni para evangelizar. Los canarios vinieron por la imperiosa necesidad que los Reyes Católicos asumieron en el siglo XVIII de repoblar y aumentar la población de la Capitanía General de Santo Domingo. Con esta migración, la Corona española pretendía conservar la extensión de su dominio sobre la parte española de la Isla de Santo Domingo y así enfrentar la creciente presencia e intromisión de los franceses en el oeste de la isla. No perdamos de vista que la isla sufrió una despoblación en las bandas occidental y septentrional por órdenes del gobernador Osorio a principios del siglo XVII y, por la ausencia de población suficiente en esas regiones, los filibusteros franceses pudieron exitosamente asentarse allí y, con el tiempo, dan inicio a la colonia francesa de Saint Domingue.

La llegada de los isleños supuso un cambio en la economía. Para poder entender estos cambios, debemos primero tener en cuenta que el siglo XVII es considerado como el siglo de la miseria, debido al descenso tan rápido que sufrió la colonia española después de las despoblaciones y eventos posteriores que empeoraron la situación.

Tal fue el caso del horrible año 1666, también conocido como el año de los seises, en la que se desataron varias epidemias que acabaron de matar a los pocos indígenas que habían y diezmó bastante la población de los negros, y a la vez dejando un cambio en la composición racial del país con tendencia hacia el creciente predominio del mulato. En ese mismo año un huracán destruyó casi todas las plantaciones, y lo que quedó acabó por abatirlo un terremoto. Como si no fuera poco, en los años 1659, 1667 y 1673 el Cibao sufrió varias invasiones de piratas muy sangrientas, con fuertes saqueos de pueblos incluso en el interior como Santiago y La Vega, y difundiendo el terror entre los habitantes. Para colmo, en el año 1684 otro terremoto sacude violentamente el país causando grandes daños en los pueblos.

Con estos atropellos, gran parte de los pueblos se hundieron en la miseria más absoluta y afectó a toda la población dominicana, incluyendo a los sectores acomodados que vieron sus riquezas esfumarse y su nivel de vida reducirse prácticamente al mismo nivel de la gente común. Don Antonio Sánchez Valverde describe la situación tan crítica en que se encontraba la Ciudad Primada de América:

“Más de la mitad de los edificios de la Capital estaban enteramente arruinados, y de los que se hallaban en pie, los dos tercios inhabitables, o quedaban cerrados, y el otro daba una anchurosa vivienda a sus pobladores”.

La población de la colonia española también había sufrido bastante, porque todas las personas que podían abandonar la isla e irse a México, Centroamérica o Sudamérica lo hicieron. Según el censo hecho por orden de la Corona española en 1737, la población en toda la colonia no pasaba de 6,000 almas. La ruina fue tal que de los pueblos originales en muchos casos no había vestigio alguno mientras en otros contaban con 1 a 500 centenares de habitantes. En adición de Santo Domingo, estos pueblos eran Cotuí, La Vega, Santiago, Azua, Bánica, Lares de Guaba (Hincha), Monte Plata, Bayaguana, Higüey, El Seibo y San Juan de la Maguana.

La producción colapsó como fue evidenciado con la caída de las exportaciones y, de hecho, la colonia ni siquiera producía suficiente riqueza para mantener al mismo Estado. Por esta razón, cada cierto tiempo las autoridades españolas en la Nueva España (hoy México) tenían que mandar el situado desde Ciudad de México a Santo Domingo para poder cubrir los sueldos y los gastos de la administración pública. Así lo describe Sánchez Valverde:

“Los Derechos Reales se redujeron a nada, porque ni había ramos de comercio de que cobrarlos, ni persona que se hallase en estado de pagar contribución”.

“La miseria pública fue tanta y tal la escasez de moneda, que la mayor fiesta de Santo Domingo era la llegada del situado, a cuya entrada por las puertas de la ciudad se repicaban todas las campanas y causaba universal regocijo y gritería”.

A partir del año 1670, por orden de los Reyes Católicos, comienzan a llegar centenares de familias canarias a la Isla de Santo Domingo. Con la llegada de estas familias se produce un aumento sustancial en la población de la colonia, gracias no solo a la migración sino también a la multiplicación tan rápida de las familias canarias, con una media que superaba las 6 personas por familia. Los pueblos de Santiago, San Juan, Bánica y Guaba tuvieron un aumento considerable de sus poblaciones, al igual que El Seibo y Azua, aunque esta última tuvo que ser mudada hacia tierra adentro, donde se encuentra hoy, tras ser destruida en el terremoto de 1751. Los pueblos de Montecristi y Puerto Plata habían sido refundados con familias canarias, mientras en otros lugares fueron fundados pueblos nuevos como Dajabón, Sabana de la Mar y Santa Bárbara de Samaná. También fundaron a San Rafael de la Angostura y San Miguel de la Atalaya en lo que en aquel entonces era zona fronteriza en el valle de Guaba. Hoy estos pueblos forman parte de Haití tras los dominicanos cederles esas tierras en 1929 y así el territorio dominicano se redujo de sus 53,000 km2 originales a los 48,000 km2 de hoy. Otros pueblos que fueron fundados con la llegada de los españoles isleños incluye a Las Cahobas (hoy parte de Haití), Las Matas de Farfán, Pedro Corto, San Francisco de Macorís, Angelina (en la provincia Sánchez Ramírez), Amina (provincia Valverde), Baní, San Carlos de Tenerife (hoy barrio de la Capital) y otros pueblos. Es así como el tamaño de la población, que en 1737 rondaba las 6,000 personas, para el año 1785 rondaba las 125,000 personas.

Con la llegada de los canarios, y el sucesivo aumento sustancial de la población dominicana que tuvo mayor auge precisamente en las zonas donde se habían establecidos los isleños, se dinamiza la economía dominicana de una forma no conocida desde hacía más de un siglo.

Por un lado se estimula el sector construcción para acomodar a las nuevas familias, tanto en los pueblos que ya existían como también en los pueblos nuevos que fueron fundados por y para los canarios.

La agricultura es otro sector que recibe un ímpetu considerable tras aumentar el capital humano de vocación agrícola, aumento de la mano de obra, las facilidades de intercambio comercial con otras colonias, la expansión de los terrenos bajo cultivo y el aumento de la demanda doméstica.

El comercio interno y exterior recibió un segundo aire cuando los Reyes Católicos autorizan a los puertos de Montecristi y Puerto Plata para ser puertos libres por diez años, es decir que en esos pueblos se podía practicar el libre comercio con otras naciones y colonias. El resultado fue una prosperidad casi instantánea no solo en estos dos pueblos, sino también en otros pueblos importantes en el valle del Cibao, como Santiago y La Vega, que exportaban sus producciones por los dos puertos ya mencionados o vendían sus frutos y ganados a los residentes tanto de Montecristi como de Puerto Plata. La apertura de estos puertos al libre comercio fue posible con sus refundaciones con familias canarias.

En el caso particular de Montecristi, la guerra que había entonces entre los ingleses y los franceses hizo de este pueblo un almacén común donde concurrían los comerciantes de las colonias de ambas naciones para intercambiar productos. La producción de riqueza por esta actividad fue tan grande, que tuvo un impacto a nivel de toda la economía dominicana. Este efecto multiplicador se evidenció con la presencia de la portuguesa, la moneda de oro de los portugueses, hasta convertirse en la moneda más común en todo el territorio. La bonanza económica también atrajo a muchos extranjeros que se establecieron allí y se mezclaron con los lugareños, y mucha mano de obra.

Otro aspecto que influyó mucho en el desarrollo económico que crearon los canarios en nuestro país fue el hecho que colindábamos con la colonia francesa de Saint Domingue, que en aquel entonces era la colonia más rica en el mundo y la ciudad de Cabo Francés (hoy Cabo Haitiano) era una de las ciudades más ricas en existencia, considerada la París de América y su puerto marítimo era el de mayor movimiento en toda América, incluso superaba al de Nueva York. Los franceses se enfocaron en desarrollar una economía de plantaciones, especialmente de cañaverales y azúcar, café, algodón y otros productos agrícolas; sin embargo, carecían de ganado y sus productos derivados, animales y productos que abundaban en el lado dominicano de la isla. Por ello, durante el gobierno de D. José Solano, se incentiva el intercambio comercial con Saint Domingue, en la que los dominicanos les vendían ganado y sus productos derivados, mientras los franceses ofrecían productos y bienes que ellos tenían y/o producían en abundancia. Este negocio fue muy lucrativo, especialmente en los pueblos fronterizos como los fueron San Miguel de la Atalaya, San Rafael de la Angostura, Lares de Guaba o Hincha, Las Cahobas, etc; y fue un negocio aprovechado especialmente por los canarios y sus descendientes, quienes habían sido los fundadores de estos pueblos.

Es importante señalar que si bien la llegada de los canarios, y el cambio de política económica por parte de la Corona española para con su territorio en la Isla de Santo Domingo, ocasionó un impulso progresista en el ámbito material y poblacional; el Santo Domingo español seguía siendo pobre. Esta pobreza resaltaba mucho más si se comparaba con el nivel de riqueza que producía Saint Domingue, una de las colonias más ricas en el mundo y la más rica de las colonias francesas. Sin embargo, considerando la extrema pobreza generalizada y la despoblación casi por completo que caracterizó el siglo XVII en la parte española de la Isla de Santo Domingo, los avances alcanzados con la llegada de miles de españoles canarios fueron cuantiosos.

Otro dato a señalar es que esta prosperidad que se llevaba acabo durante el siglo XVIII, comenzó a quebrajarse a finales del siglo por efecto de los disturbios que surgieron en Saint Domingue y las secuelas que esto tuvo en la parte española de la isla. Ya en la última década del siglo XVIII había comenzado la sublevación de los esclavos de los franceses en Saint Domingue, y a esto se le añade que en 1795 España y Francia firman el Tratado de Basilea en el cual la Madre Patria cede la parte española de la Isla de Santo Domingo a Francia en cambio que Francia desocupara a Cataluña. Este tratado fue firmado sin el consentimiento de la población dominicana, la cual se sentía española y no querían desarraigarse de lo que consideraban su nación legítima. El efecto de esto fue producir una nueva emigración masiva de la población dominicana hacia Puerto Rico, Cuba y Venezuela, principalmente; y con esta nueva emigración, la prosperidad alcanzada por el impulso de los canarios y sus descendientes comienza a desaparecer. La invasión de Touissant Loverture en 1801, para poner vigencia al Tratado de Basilea que a pesar de haberse firmado en 1795, Francia no había tomado posesión de la parte española de la isla hasta que controlara los disturbios en Saint Domingue; se acelera la emigración masiva. La invasión de Dessalines en 1805, en la que propició varios degüellos no solo en Santiago y Moca como popularmente se cree, sino también en otros pueblos tanto en el Cibao como en la región Sur, e incendió y se llevó como prisioneros a cientos de dominicanos rumbo a Haití, donde luego fueron sometidos a todo tipo de excesos, abusos y crueldades; esto también impulsó más la emigración.

La destrucción de tantos pueblos durante la invasión de Dessalines supuso un duro golpe a la economía dominicana, que ya se encontraba al borde de la desaparición total. En 1809 termina la guerra contra los franceses en la derrota de Palo Hincado y, por fin, el territorio español de la Isla de Santo Domingo vuelve a reincorporarse a España. A partir de 1812 se promulga la Constitución de Cádiz y la colonia de Santo Domingo se convierte en provincia de ultramar de España y se logra mandar diputados a la Corte Real en España donde se suponía era de tomarse en cuenta los intereses de nuestro país. Sin embargo, España no tomó decisiones que propiciaran el desarrollo económico de la isla y por ello este periodo es conocido con el nombre de España Boba, el cual termina a finales de 1821 con la Independencia Efímera de D. José Núñez de Cáceres y en febrero de 1822 comienza la Ocupación Haitiana que dura hasta que se logra la independencia en 1844.

Todos estos sucesos históricos entre 1795 y 1844, comenzando con la cesión a Francia que hizo España del territorio dominicano hasta el gobierno invasor del haitiano Jean Pierre Boyer, fueron trágicos para la economía dominicana y para la sociedad en sí. La población dominicana que con la inmigración, y multiplicación rápida, de los canarios para 1785 había ascendido a 125,000; al terminar la Guerra de la Reconquista en 1809 se había reducido a tan solo 60,000 almas. Si bien muchos murieron en las masacres ocasionadas por los haitianos durante la invasión de 1805, el grueso de la reducción se debió a las emigraciones de familias enteras, sin lugar a dudas impulsadas por el miedo, el rechazo a los franceses, la creencia que en otras tierras iban tener mejor suerte y por un pesimismo y fatalismo que muchos asumieron al ver los trágicos acontecimientos que surgieron en su tierra. Todo esto tuvo un grave impacto en la economía, aumentando la miseria y la desolación. Durante la Ocupación Haitiana de 1822-1844, al principio se produce un auge económico que luego se deteriora mientras Boyer toma decisiones de políticas económicas inapropiadas que al final producen su exilio y la separación definitiva de la ex parte española de la Isla de Santo Domingo para constituirse en un nuevo país llamado República Dominicana.

A pesar de las emigraciones, al día de hoy la mayor parte de la población dominicana, tanto entre los blancos como entre los mulatos, cuentan con inmigrantes canarios entre sus antecesores; y aún perduran sus influencias en la cultura contemporánea de este hermoso país. 

Referencias 

Historia de la República Dominicana de D. Frank Moya Pons

Historia de Santo Domingo de D. Antonio Del Monte y Tejeda

Idea del valor de la Isla Española y utilidades que les puede sacar su monarca de D. Antonio Sánchez Valverde