ECONOMISTA DOMINICANO

Inicio » Tópicos aleatorios » Los riesgos en la renegociación del contrato con la Barrick Gold

Los riesgos en la renegociación del contrato con la Barrick Gold

En la última rendición de cuentas del Poder Ejecutivo de la República Dominicana, se hizo referencia al deseo del Estado de renegociar el contrato firmado con la multinacional Barrick Gold. Esta empresa tiene la autorización de desarrollar y explotar los yacimientos de oro en la mina de Pueblo Viejo, cerca de Cotuí. Esta mina de oro es una de las más grandes a cielo abierto en América. No se debe objetar que si el Estado dominicano percibe que tiene el potencial de lograr un acuerdo más justo y en mayor beneficio comparado a lo firmado y acordado originalmente, que lo intente lograr. Lo que nos preocupa es el efecto que puede tener un malentendido entre el inversor extranjero y el Estado dominicano, especialmente cuando se toma en cuenta que la Barrick Gold ha sido sujeta a una campaña mediática de descrédito por varios años. Lo que se hará con la Barrick Gold está en la mira de todos los inversionistas extranjeros, especialmente los más grandes.

En la renegociación que se pretende hacer entre el Estado dominicano y la Barrick Gold se asumen varios riesgos, de los cuales se destacan dos.

Uno es el riesgo jurídico. Las reglas del juego están basadas en leyes claras e infalibles. El Estado no puede contradecir las leyes que la misma institución aceptó como válidas y las ha puesto en vigencia. Esto podría quebrantar la confianza que los inversionistas no solo extranjeros, sino también dominicanos, tienen en el sistema jurídico del país.

El segundo es el riesgo país, lo que a su vez tendría un impacto negativo en los intereses de la deuda externa, incluyendo los bonos emitidos en los mercados internacionales.

Estos riesgos son sumamente delicados. La pérdida, aunque sea gradual, de la confianza de los inversionistas tanto en la validez de nuestras leyes y en las reglas del juego ya establecidas, sería catastrófica para el crecimiento económico del país en los corto y mediano plazos. La desconfianza de los inversionistas se reflejaría en la degradación del rating crediticio del país, lo que produciría alzas en las tasas de interés, afectando adversamente no solo el costo de los montos prestados al Estado por instituciones financieras internacionales, sino también dificultaría el acceso a créditos adicionales. Esto perjudica el crecimiento económico porque el país no puede financiar el crecimiento con los ahorros domésticos porque el país no ahorra lo suficiente, por lo tanto debe financiar el crecimiento con deuda externa e inversión extranjera directa, siendo la segunda la mejor de las dos porque se basa en principios de mercado mientras la inversión en base a deuda puede ser mucho más influida por asuntos políticos . No existen otras fuentes de financiamiento del crecimiento económico y en un país que tan solo tiene dos vías viables para lograr ello y hasta ahora ha usado muy bien estas opciones, no puede perjudicar el acceso al crédito internacional a tasas de interés favorables. El deterioro del crédito nacional no solo dificultaría la obtención de nuevos créditos y encarecería el servicio de la deuda actual, sino también elevaría el monto de la misma.

En adición a la reducción al acceso al crédito internacional, también se produciría una reducción en la inversión extranjera directa y la inversión criolla. La creación de empleos productivos también se verá adversamente afectada con los problemas que tendría en los planes de reducción de pobreza y desempleo, y, por último, el alza de los ingresos reales percibidos por la población también sufrirá las consecuencias, poniendo en entredicho el deseo del Estado por mejorar el poder adquisitivo de la gente y el bienestar común en el mediano plazo. A esto también se les puede añadir pérdidas en las recaudaciones por concepto de impuestos al Estado, lo que tampoco le favorece a un Gobierno que pretende ser más austero y, a la vez, incrementar los ingresos del mismo.

Reiteramos que si bien se puede lograr un acuerdo mucho más favorable para el país con una renegociación con la Barrick Gold, se debe hacer con mucha cautela para no crear un problema mayor a los beneficios que se intentan lograr con la renegociación. Esta revisión no es solo con la Barrick Gold, sino con todos los inversionistas locales y extranjeros, que en los próximos meses tendrán sus ojos fijados en lo que sucede con la Barrick Gold, para así decidir si realmente vale la pena seguir invirtiendo y creando empleos y riqueza en la República Dominicana. Si bien somos el país que ha captado más del 50% de toda la inversión extranjera directa en el Caribe y somos de los países más exitosos en atraer capitales foráneos, no debemos perder de vista que en nuestro alrededor existen países que no les va tan bien en estos aspectos y por tanto, se encuentran en una situación económica muy difícil, en la que las expectativas a futuro en el sentido económico son sombrías en el mejor de los casos. Evitemos que la República Dominicana se deslice hacia una posición similarmente lamentable al actuar con seriedad y cautela ante la renegociación del contrato con la Barrick Gold. La estabilidad macroeconómica, el crecimiento económico por encima del promedio regional, la confianza de los inversionistas son aspectos sagrados para una nación en vías de desarrollo y con deseo de superación y deben siempre ser tomados en cuenta por los gobernantes, especialmente cuando se intenta lograr una posición más ventajosa de la acordada con uno de los inversionistas extranjeros más grandes que ha confiado en el país.

Anuncios
wordpress visitors
A %d blogueros les gusta esto: