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Reforma fiscal, presión tributaria y poder adquisitivo en República Dominicana

La República Dominicana ha sufrido un déficit fiscal en pleno auge desde el 2008, después de registrar un superavit fiscal en 2007. No debe sorprender el hecho que el país comenzó a tener déficit tan pronto surge la crisis financiera internacional, con el subsiguiente desplome de las exportaciones y la desaceleración del crecimiento económico. De hecho, los déficits fiscales son bienvenidos en tiempos de crisis internacional, para minimizar los efectos de la misma en el poder adquisitivo de la población y, en especial, de los más pobres; por lo menos hasta que las indicios de la economía internacional muestren algún alivio o que se aproxima el fin de la crisis. Sin embargo, el déficit hasta ahora ha llegado a niveles nunca antes vistos en la historia económica de la República Dominicana, superando los RD$130,000 millones. Es por ello que el Gobierno va implementar una reforma fiscal, la cual contempla el alza de los impuestos como lo indica el siguiente gráfico:

Como pueden observar, el ITBIS (conocido como IVA en algunos países), será subido desde 16% a 18%. El impuesto adicional a las ventas de bebidas alcohólicas se elevará de 7.5% a 15%, a  los combustibles se les gravará un 16%, entre otros cambios. Nos llama la atención que a las zonas francas se les quiera gravar un 10%, considerando que el atractivo de ese sector es precisamente los pocos impuestos que paga.

El resultado que se espera en el corto plazo, es una pequeña merma en el consumo y quizás el achicamiento de sectores como las zonas francas, el cinematográfico y el desarrollo de la energía voltáica, estos últimos por la eliminación de sus incentivos fiscales. Sin embargo, nos parece que la merma no será tan severa como aluden algunas personas porque, primero, se ejecutara la reforma gradualmente; y segundo, se preve que la economía crezca al torno del 4 a 5%, lo que puede ocasionar un incremento en el poder adquisitivo de la población antes que se termine de implementar la reforma por completo.

En relación a los demás países de América Latina, podemos constatar que la reforma fiscal no convertirá a la República Dominicana en uno de los países con los impuestos más altos de la región. Actualmente la presión tributaria ronda el 13% del producto y aunque la reforma la elevará a 15%, no nos situará siquiera por encima de la media latinoamericana y seguiremos muy lejos de los niveles en países desarrollados:

En el gráfico anterior se vislumbra el hecho que la República Dominicana es de los países latinoamericanos donde menos impuestos totales se gravan, en relación al tamaño de la economía. Si bien las tasas de los impuestos que sí nos gravan lucen elevadas, la cantidad de impuestos que les grava a la población dominicana son menos y, por tanto, el monto total de ingresos tributarios que percibe el Estado es de los más bajos en la región, con una diferencia de 5.2 puntos respecto al promedio latinoamericano y 20.6 puntos respecto a los países desarrollados. Después que se implemente la nueva reforma fiscal, las diferencias se reducirán a 3.8 puntos respecto latinoamérica, 18.6 puntos respecto al país latinoamericano con la presión tributaria más alta y 19.2 puntos respecto los países desarrollados. En adición, la República Dominicana se situará incluso por debajo del promedio centroamericano con una diferencia de 1.8 puntos y 7.3 puntos respecto a Nicaragua, el país centroamericano con la presión tributaria más alta.

Otro dato que pudiésemos tomar en cuenta es el poder adquisitivo de la población, lo que daría una idea de lo que se pudiera esperar respecto al impacto en el consumo que va tener el alza de los impuestos. En la gráfica a continuación se compara el poder adquistivo de las ciudades más importantes de América Latina, en 2011:

Si usamos a esas ciudades, que presumimos son de las más prósperas en cada país, como proxy de donde se situaría el poder adquisitivo en cada país en relación a los demás del área, podemos identificar algunas cosas interesantes. Por ejemplo, las dos ciudades principales de Brasil figuran en la penultima y ultima posición, no obstante que en la región donde se encuentran es donde se produce la mayor parte del PIB brasileño. Si contrastamos eso con la presión tributaria brasileña, que es la más alta en América Latina y se asemeja al promedio de los países desarrollados, pudiésemos deducir que allí la carga tributaria es mucho más fuerte en los consumidores de lo que podemos esperar en la República Dominicana. De hecho, Santo Domingo tiene un poder adquisitivo que no solo se situa por encima del promedio latinoamericano, sino que supera a la mayoría de las ciudades. Otro dato a tomar en cuenta es el peso que tiene la economía de Santo Domingo en la economía dominicana, produciendo apróximadamente un tercio del PIB, lo que sugiere que el poder adquisitivo de Santo Domingo tiene un peso muy importante en el poder adquisitivo promedio dominicano.

Si bien se puede debatir si ahora es el momento propicio para que se implemente una reforma fiscal, considerando la incertidumbre que afecta la economía internacional y el posible impacto que tendría en la población no solo una pérdida de su poder de compra por el alza de los impuestos, sino también otro golpe por un empeoramiento de la economía internacional; el hecho que la reforma será implementada gradualmente y que la República Dominicana está bien situada respecto a la presión tributaria actual y lo que se pudiera extrapolar del poder adquisitivo de Santo Domingo, sugiere que el impacto de la reforma será menor no solo de lo que se espera, sino del resto de América Latina.

Referencias

CEPAL

OECD

América Economía

Banco Central de la República Dominicana

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