ECONOMISTA DOMINICANO

Inicio » Internacional » El Milagro Nipón

El Milagro Nipón

En las últimas semanas, el mundo ha fijado su mirada en Japón. La devastación dejada por los terremoto y tsunami ha sido asombrosa, la ausencia de conductas poco éticas por la población después del desastre ha impresionado al mundo, pero más que todo resalta la organización y el alto nivel de desarrollo económico que claramente exhibe este país asiático. Todo esto y más contrastan bastante con las imágenes y percepciones que se difundieron por el mundo tras el terremoto de Haití en 2010. A base de estos contrastes, muchos se han preguntado por qué Japón es tan desarrollado.

Tan reciente como 1945, Japón se encontraba en su peor momento en toda su historia. Había sido desafiado y conquistado por las tropas estadounidenses, mas sufrió dos bombardeos atómicos que aniquilaron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Para entonces la producción industrial había decaído a 30% de la producción que existía en la década de 1930, mientras la producción agrícola descendió a 60%.

La guerra también impuso el fin de una estrategia expansiva comercial basada en conquistas militares. Japón se contracto desde 679,000 km2 a un poco más de 368,000 km2; y la repatriación obligatoria de más de 6.2 millones de japoneses llevó a una población que en 1945 era de 72.5 millones a 87 millones para 1953. Como si todo esto no fuera poco, los territorios perdidos incluían las regiones de Manchuria, Corea y Taiwán; todas ricas en materia primas necesarias para el sector manufacturero japonés. Todo esto culminó con una drástica caída de las exportaciones y una fuerte contracción de la economía nipona.

A partir de 1945, y especialmente después de poner en vigencia la constitución del 3 de mayo de 1947, Japón implementó reformas económicas muy drásticas. La reforma agraria eliminó la práctica de dueños ausentes y la actividad de intercambio comercial fue liberalizada. La diligencia del pueblo y las políticas económicas del Estado, ayudaron a que Japón emergiera de la ruina ocasionada por la Segunda Guerra Mundial con resultados alucinantes.

El PIB per cápita en 1946 era de tan sólo US$463, cuatro años más tarde había alcanzado los US$2,177. En 1950 el índice de productividad había alcanzado los niveles que prevalecían antes de la guerra, y para mediados de la década la economía japonesa disfrutaba un ritmo de crecimiento económico acelerado. En adición, ayudó bastante un incremento en la demanda de productos japoneses debido a las inversiones privadas en el sector industrial y la decisión de Estados Unidos involucrarse en la Guerra de Corea. Los ingresos de los agricultores también tuvieron una tendencia alcista debido a la liberalización de los privilegios feudales que prevalecían hasta entonces y una política proteccionistapara los productos agrícolas.

Desde 1956 hasta 1973, el año de la primera crisis petrolera, la economía japonesa registró un crecimiento económico que promediaba 10% anual. Hasta 1965 el milagro económico fue el resultado de inversiones productivas en el sector privado y luego se sustentó de inversiones del Estado en infraestructura. Gracias en gran parte a las inversiones privadas y la introducción de innovaciones tecnológicas durante la década de 1950, en la década posterior la producción industrial intensiva había sobrepasado la industria ligera.

Hasta mediados de la década de 1960, las exportaciones japonesas consistían principalmente de textiles, materiales ópticos y pequeños productos electrónicos. Sin embargo, para mediados de la década de 1970, los productos de acero y hierro mas losproductos de la industria mecánica (vehículos, etc), predominaban en las exportaciones. Por tanto, fue a mediados de los años 60 del siglo XX que Japón se había convertido en una potencia económica mundial.

El milagro japonés nos muestra tres cosas:

  • Primero, es posible desarrollar una economía sin depender en exceso de mano de obra foránea. Una de las políticas sociales japonesas que más se destaca es su fuerte control migratorio y poca tolerancia por la inmigración ilegal, lo cual a largo plazo fue una decisión que favoreció el bienestar de la mano de obra de origen japonés.
  • Segundo, con fuertes inversiones en sectores con gran impacto multiplicador en el resto de la economía, mas un crecimiento económico acelerado y sostenido, se hace posible lograr el desarrollo en menos de una generación.
  • Tercero, políticas económicas y sociales sostenidas a largo plazo, mas la estabilidad política y el entusiasmo de la población por general, resulta ser primordial para lograr el desarrollo económico en el mediano plazo.

En menos de una generación Japón se convirtió en una potencia económica mundial. En 1980 ya era la segunda economía más desarrollada en el mundo y la cuarta más rica. Entre 1971 y 1980 la economía japonesa había crecido en más de 200 puntos porcentuales cumulativos, no obstante ser un período de gran incertidumbre a nivel mundial. En 1946 su PIB per cápita era de US$463, en 1950 había alcanzado los US$2,177, en 1990 era de US$23,340 mientras en 2010 se situó en US$34,200.

En definitivo que Japón es un ejemplo digno de imitar.

Referencias

CIA World Factbook – Japan

“World Geographical Encyclopedia, Vol 3: Asia”. Milán, 1990. Pg 190-201.

W. G. Beasley. “Historia Contemporánea de Japón”. Alianza. Madrid, 1990.

Max DErrau, “El Japón”, Ariel. Barcelona, 1990.

Anuncios
wordpress visitors
A %d blogueros les gusta esto: