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El impacto de la educación en la productividad

La productividad es una pieza clave en la creación de riqueza. Simplemente, sin productividad no hay desarrollo. Incluso, la diferencia entre los países ricos y los pobres es una diferencia en productividad. Los países ricos logran niveles de productividad superiores a los que prevalecen en países en vías de desarrollo.

Pero ¿qué es la productividad?

Según la Real Academia Española:

  • Productividad: Capacidad o grado de producción por unidad de trabajo, superficie de tierra cultivada, equipo industrial, etc.

Tomando en cuenta el significado de la palabra productividad, tiene mucho sentido llegar a la conclusión que el nivel de productividad está relacionado con la educación. Más y mejor educación causa mayores índices de productividad. Por ende, en el ámbito de desarrollo económico, siempre le ponen gran énfasis a la calidad y el nivel de educación para explicar los niveles de productividad en diferentes países alrededor del mundo. Pero hay una incongruencia entre lo que se dice y lo que muestra las evidencias.

El nivel educacional de la mano de obra no es un impedimento a esa mano de obra ser entrenada para una labor de alta productividad. Según varios estudios por la respetada firma McKinsey Global Institute trabajadores con poca educación pueden lograr niveles de alta productividad, incluso hasta llegar a la privilegiada posición de global best practice (las mejores prácticas globales). Por ejemplo, el sector construcción de Estados Unidos funciona con una mano de obra que procede de zonas rurales en México con una pésima educación y sin hablar inglés; y a pesar de ello en Houston, Texas están logrando los mejores niveles de productividad a nivel mundial en la construcción de viviendas. En Brasil dos de los bancos privados líderes en esa nación están logrando niveles de productividad que se acercan a las mejores prácticas internacionales. Similarmente, en Brasil existe una fábrica de la marca automotriz Honda que actualmente tiene un nivel de producción equivalente a los niveles más altos en el Japón. Carrefour, el gran hipermercado francés, en Brasil logra optimizar su productividad en un 90% de la productividad que logran en la misma Francia. Hasta en nuestra República Dominicana, que a pesar de no ser incluida en ninguno de los estudios de Mckinsey Global Institute, queda claro que inmigrantes haitianos con una educación peor que la de los dominicanos están logrando niveles de productividad en nuestro país que supera los niveles que prevalecen en Haití.

¿Por qué empresas extranjeras pueden incursionar en un país con un promedio de productividad mucho más inferior al de su país de origen y, a pesar de eso, logran obtener niveles de productividad iguales o casi iguales a los de su país de origen con la mano de obra local?

¿Por qué inmigrantes de países con bajos niveles de educación y productividad, en el país receptor logran niveles de productividad mucho más superiores, a pesar de la pésima educación de los mismos trabajadores?

¿Por qué inmigrantes haitianos logran mayores niveles de productividad en nuestro país que en su propio país?

¿Por qué empresas foráneas como PriceSmart logran en nuestro país niveles de productividad similares a los de países industrializados mientras empresas locales fallan en ese aspecto, a pesar de ambos utilizar mano de obra local con la misma educación?

La respuesta es mejor organización de las operaciones empresariales. Aunque el nivel de capital, de tecnología, y la escala de los proyectos influye en producir altos niveles de productividad; lo que tiene mayor peso es la organización sin importar el sitio ni el nivel de educación de la mano de obra. Los países en vías de desarrollo no tienen que esperar hasta que se desarrolle un sistema educacional mucho más superior al que tienen en la actualidad ni tampoco a que una generación completa sea sujeta a tal sistema. Si las empresas locales organizan la mano de obra de las maneras establecidas en las empresas con mayores niveles de productividad a nivel mundial, todos los países en vías de desarrollo lograrían tener la capacidad de rápidamente mejorar sus niveles de productividad.

Un buen ejemplo es la India. En ese pais el 20% de los empleados trabajan en firmas que se parecen a las firmas de países con altos niveles de productividad, entiéndase países ricos. Sin embargo, el promedio en productividad laboral es tan sólo 15% del nivel en Estados Unidos. Según los estudios de McKinsey Global Institute, sin capital adicional, las firmas indias pueden incrementar su productividad a un 40% del promedio estadounidense si reorganizan la forma en que trabajan. Suzuki, siendo una de las seis empresas automotriz japonesas con mayor índice de productividad, en 1983 decidieron invertir en la India. Construyeron sus fábricas como las que tienen en Japón, organizaron la mano de obra como si estuvieran en Japón, y entrenaron a sus trabajadores para que trabajen como si estuvieran en Japón. En el momento del estudio, Suzuki había logrado en la India un nivel de productividad equivalente al 55% del promedio de la industria automotriz de Estados Unidos. Todo eso lo lograron con una mano de obra india con niveles de educación inferior al de los japoneses pero idénticos al de la mano de obra utilizada en la industria automotriz india; y a pesar de eso lograron los mejores índices de productividad en el sector automotriz indio.

Todo esto no quiere decir que la educación no sea importante, ni tampoco que la educación debe mantenerse a niveles mediocres ni nada por el estilo. Siempre se debe mejorar la calidad de la educación y todos los países, especialmente los países en vías de desarrollo, deben seguir invirtiendo y mejorando la educación de su mano de obra. Sin embargo, las evidencias en los estudios de McKinsey Global Institute elimina la legitimidad en la excusa que habitualmente es utilizada para explicar los bajos índices de productividad en países pobres. Aunque la educación es muy importante para el funcionamiento de una democracia y en otros aspectos de una sociedad, la misma no explica las diferencias en productividad. Mucho más importante es la organización de las empresas que emplean esa mano de obra. En fin, el problema es que las empresas locales en países en vías de desarrollo están organizadas de maneras poco eficientes y el resultado es mediocre. Mejor organización ayudaría a elevar la productividad en el corto plazo mientras con el tiempo mejoran su educación para lograr un país estable y próspero.

Referencias

Real Academia Española

McKinsey Global Institute

The Power of Productivity de William W. Lewis

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