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Los tapones y la economía dominicana

Es increíble pensar que apenas dos décadas atrás los tapones en la ciudad de Santo Domingo eran cosas de los fines de semana y en días feriados. Es increíble porque el cambio ha sido tan drástico en tan corto periodo de tiempo. Hoy el Gran Santo Domingo sufre no uno, sino varios tapones en varias vías en horas pico todos los días. En Santiago de los Caballeros, la segunda capital del país, considerada más tranquila que la capital, también está siendo invadida por este mal de las ciudades modernas del siglo XXI. Además de fastidiar y estezar a los habitantes de este país, los tapones también afectan la economía.

Según el director del Instituto de Energía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), José Luís Moreno San Juan, los tapones generan pérdidas de aproximadamente US$600 millones al año, equivalente al tamaño de la economía de la provincia Duarte. El ex director y fundador de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), ing. Hamlet Hermann, calculó que permanecer en un tapón por una hora cuesta al conductor unos RD$2,319; incluyendo el valor y la depreciación del vehículo, el consumo de los combustibles y los lubricantes, entre otros indicadores. Si tomamos en cuenta que en el país hay más de 2 millones de vehículos registrados en la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), ese cálculo se convierte en pérdidas totales de por lo menos RD$4.6 mil millones o US$136 millones por cada hora de tapón.

Las pérdidas que sufre la economía dominicana por culpa de los tapones es algo de gran preocupación porque las expectativas es que cada año el parque automotor del país siga en pleno crecimiento, así empeorando el problema. Las pérdidas en productividad por culpa de los tapones seguirá en pleno crecimiento,  con el tiempo perjudicando el desarrollo económico de la nación. Claro está que los efectos de los tapones van más allá de lo económico, afectando al medio ambiente con la concentración de gases tóxicos en la atmósfera y así perjudicando la salud pública y atribuyendo al calentamiento global.

La solución a este mal está en un cambio de paradigma. La necesidad de cambiar del transporte individual al colectivo se hace sentir con el paso de cada año y los empeoramientos de los tapones. Lo bueno del caso es que las autoridades han estado al tanto del problema y están en busca de soluciones concretas. Durante el primer gobierno del Dr. Leonel Fernández el problema del transporte fue tomado en serio y de inmediato comenzaron a implementar nuevas medidas para enfrentarlo. De ese afán se creó la AMET y la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA), ambos con el objetivo de modernizar, hacer más eficiente, y atacar el problema de los tapones. También se implementaron mejoras a las avenidas Kennedy, 27 de febrero y Las Américas; todas recibieron una ampliación para incluir más carriles, se construyeron elevados y túneles para los carriles expresos, y así hacerle frente al problema de los tapones. Luego en la 2da y la actual gestión del Dr. Leonel Fernández se ha construido la primera línea del Metro y la segunda estará lista para el 2012; se está implementado la segunda ola de los planes de construir pasos a desnivel y elevados en distintos puntos claves en todo el Gran Santo Domingo. Desde que los tapones se han convertido en un problema serio para la población, la economía y el país en general; el único gobierno que ha hecho un intento serio de corregir el problema del tránsito ha sido el del Dr. Leonel Fernández. La prueba está en los hechos y en las comparaciones con lo poco que otros gobiernos han hecho para enfrentar este grave problema que perjudica nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra existencia.

Referencias

Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET)

Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses (OMSA)

Secretaría de Estado de Obras Públicas (SEOPC)

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